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Hace 32 años, el Cordobazo (cuando se perdió el miedo)
Andrea Benites-Dumont

Hace 32 años, en el mes de mayo de 1969, tuvo lugar en Argentina un levantamiento social que dio en llamarse históricamente "El Cordobazo", porque el momento más álgido de dicha movilización se vivió en la ciudad argentina de Córdoba.

En 1966, un golpe de estado -figura repetida en la historia argentina- al mando del general Onganía, instauró una dictadura militar represiva, sostenida por las clases sociales dominantes controladoras de la economía, basada ésta, como en el conjunto de Latinoamérica, en la sumisión a empresas multinacionales. Contaron los militares de entonces con la colaboración de la jerarquía eclesiástica, el apoyo explícito de los Estados Unidos y, finalmente, con una dirigencia sindical burocrática y participacionista que aplicaba los planes indicados por las fuerzas armadas.

El gobierno de Onganía se significó asimismo por su carácter integrista y preconciliar. Este general era un declarado admirador de Hitler. El despotismo militar se concretaba a través de los interventores -oficiales de alta graduación- en las universidades y en las fábricas.

La política social de la dictadura de salarios atrasados, despidos injustificados y masivos, anulación de indemnizaciones y reducción presupuestaria a nivel educacional, engendraron jornadas de rebelión popular generalizada que hicieron retroceder a las fuerzas represivas, y que se concretaron en una victoria imborrable en la historia del pueblo.

Antes de entrar en el momento histórico concreto, hay que precisar ciertos elementos que, conjugados, depararon en ese año ese intenso mes de luchas. Uno de ellos fue que debido a que la estructura burocrática sindical argentina, desarrollaba cotidianamente la complicidad y el entreguismo, el movimiento obrero se había dotado de una organización combativa -CGTA (Confederación General de Trabajo de los Argentinos, diferenciándose de la central tradicional que se identificaba como CGT de Azopardo, en la calle en que estaba sita), que no sólo planteaba las reivindicaciones coyunturales -aumento salarial, defensa de las fuentes de trabajo, etc- sino que además cuestionaba y apuntaba a cambios estructurales profundos, tal como lo reflejaba en su programa: " la propiedad sólo debe existir en función social; los trabajadores auténticos creadores del patrimonio nacional, tenemos derecho a intervenir, no sólo en la producción, sino también en la administración de las empresas y distribución de bienes; los compromisos firmados a las espaldas del pueblo no pueden ser reconocidos; el comercio exterior, los bancos, el petróleo, la electricidad, la siderurgia y los frigoríficos, deben ser nacionalizados; sólo una profunda reforma agraria con las expropiaciones que ella requiere, puede efectivizar el postulado de la tierras es para quien la trabaja; los hijos de los obreros tienen los mismos derechos a todos los niveles de la educación que hoy gozan solamente los miembros de las clases privilegiadas.."

Para la aplicación de un plan económico ventajoso para las multinacionales, para los monopolios y para la oligarquía terrateniente, se recurrió a una fuerte represión. Sin embargo, la clase trabajadora y los sectores populares, respondieron con una serie de huelgas, paros, asambleas de trabajadores multitudinarias que si bien fueron reprimidas a balazos, no frenaron en modo alguno la reacción social y constituyeron el prólogo de un paro nacional, convocado conjuntamente por la CGT de los Argentinos y las organizaciones estudiantiles.

El día 1º de mayo fue prohibida toda manifestación de adhesión y/o reivindicación del día de la clase
trabajadora.

Dicha prohibición fue contestada con manifestaciones relámpagos en todas las ciudades y paros parciales en las principales industrias. La dictadura estableció zonas militarizadas.

En la totalidad de las provincias argentinas, se sucedían el despotismo y la represión; se acumulaban salarios y jornales impagos, se multiplicaban los despidos arbitrarios y masivos de trabajadores y funcionarios estatales; se reintentó la privatización de los comedores universitarios, se recortaron los presupuestos sanitarios y de educación... Lo único que se estableció en subida fue en un 50% los sueldos de la policía, y del precio del pan.
Los interventores militares en las facultades apostaban guardias del ejército en las puertas, que controlaban el acceso como también el cumplimiento de las reglamentaciones de "vestimenta, moral y buenas costumbres", en las que se prohibía el uso de la minifalda, besarse en público, el cabello largo, la barba; para controlar la vida académica, se militarizaron las aulas.. En respuesta, los estudiantes, no docentes y docentes, ocuparon las facultades y comenzaron a dictarse clases libres en las calles y en las puertas de los centros universitarios, repudiando a las autoridades militares impuestas.

Las movilizaciones sociales se multiplicaron durante todo el mes de mayo; en las mismas fueron asesinados estudiantes y obreros, que lejos de amedrentar el movimiento obrero y estudiantil, generaron nuevas y masivas formas de luchas: 40.000 personas participaron en el entierro de uno de los estudiantes asesinados en Rosario . Marchas de silencio repudiando los crímenes de la dictadura, atravesando las principales ciudades; se levantaron barricadas y se multiplicaron las acciones callejeras sorpresivas; asimismo, se tomaron facultades, fábricas y talleres.

Para el día 30 de mayo se convocó un paro general nacional. El gobierno militar estableció el toque de queda en Rosario y Córdoba. Los puntos de la convocatoria fueron: Repudiar los asesinatos de la dictadura y en homenaje a las víctimas; aumento general de salarios del 40%; funcionamiento de las comisiones paritarias para renovar los convenios colectivos; defensa de las fuentes de trabajo; restablecimiento de las libertades democráticas y sindicales.. A este llamado a la lucha antidictatorial se adhirió la práctica totalidad de la población.

Es importante señalar que en las facultades y en los institutos de enseñanza secundaria, el mencionado llamamiento a la huelga del movimiento obrero, fue el documento con el que los estudiantes convocaban a las asambleas. A pesar de las prohibiciones, los obreros entraron en las universidades a las asambleas estudiantiles para explicar sus reivindicaciones y propuestas, y los estudiantes participaron en las asambleas fabriles, formando comités conjuntos de convocatorias. La huelga fue prácticamente unánime en todo el país.

El día 29 de mayo en Córdoba, y por la iniciativa de Agustín Tosco, el secretario general del gremio de Luz y Fuerza, se resolvió un paro activo: los trabajadores sincronizadamente abandonaron las actividades y, a pesar del despliegue policial, marcharon al centro de la ciudad, confluyendo en el mismo columnas multitudinarias procedentes de distintas plantas fabriles y de distintos centros universitarios. Los asesinatos en días anteriores, habían potenciado aún más la rabia social.

Ya en el centro de Córdoba, las columnas de obreros y estudiantes, no sólo hicieron retroceder a los destacamentos policiales, inclusive los de caballería, sino que además ocuparon y tomaron el control de las principales radios y comisarías barriales; se levantaron barricadas en el corazón mismo de la ciudad; varios edificios, tanto de la administración nacional y provincial, como de las multinacionales, fueron incendiados. Prácticamente diez barrios estuvieron bajo el control de obreros y estudiantes.

El testimonio de Agustín Tosco, uno de los dirigentes combativos más brillantes, nos traslada a aquel momento trepidante: "No hay espontaneísmo, ni improvisación, ni grupos extraños a las resoluciones adoptados. Los sindicados organizan y los estudiantes también. Se fijan los lugares de concentración, el cómo se realizarán las marchas..El día 29 de mayo amanece tenso. Algunos sindicatos comienzan a abandonar las fábricas antes de las 11 horas. A esa hora el gobierno dispone que el transporte abandone el casco céntrico.. Mientras tanto, las columnas de los trabajadores de las fábricas de la industria automotriz van llegando a la ciudad. Son todas atacadas y se intenta dispersarlas. El comercio cierra sus puertas y las calles se van llenando de gente. Corre la noticia de la muerte de un compañero del Sindicato de Mecánicos. Se produce el estallido popular, la rebeldía contra los asesinos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación. Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles que luchan enardecidas. Todos ayudan. El apoyo total de la población se da tanto en el centro como en los barrios. Es la toma de conciencia de todos evidenciándose en la calle, contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas, ni de usurpadores del poder, ni de los cómplices participacionistas".
La dictadura respondió con una represión tremenda, las tropas aerotransportadas dispararon todo tipo de armas de fuego contra los manifestantes. Los hospitales fueron desbordados con cientos de heridos de bala y de fracturas múltiples. Los tanques del ejército, aviones y diversos cuerpos de gendarmería, se desplegaron en la ciudad, disparando contra los manifestantes, contra techos y viviendas. En respuesta, y a pesar del toque de queda y del despliegue militar, la resistencia popular incendió el casino de suboficiales de la aeronáutica y se atacaron comisarías y puestos policiales. En la ciudad de Córdoba fueron casi 30 horas de enfrentamiento entre las fuerzas represivas y el pueblo.

Finalmente, el ejército se hace con el control a balazos; se establecieron consejos de guerra, se detuvo a miles de participantes, muchos de ellos fueron condenados por procedimientos de guerras especiales y trasladados a cárceles lejanas..

Durante el transcurso de la huelga general, en las capitales de todas las provincias no cesaron las manifestaciones y concentraciones. Así en Buenos Aires, una multitudinaria manifestación fue dispersada a balazos y asesinado un dirigente estudiantil; a pesar de las prohibiciones fue velado en la sede de la CGT de los Argentinos, donde permanecieron toda la noche de guardia más de cinco mil personas.

El Cordobazo es trágico, Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás". Es este el saldo elaborado por Agustín Tosco, pero también hay que señalar el sentimiento de miedo que se apoderó de las clases dominantes, y que así lo reflejaron en uno de sus voceros, el periódico "La Prensa": "puede decirse que Argentina no había sufrido hasta ahora una afrenta subversiva tan honda".

La represión dictatorial determinó un altísimo numeroso de presos políticos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Sin embargo, la totalidad de las cárceles se tornaron también en frentes de luchas, se contestaron intentos de traslados con tomas de pabellones e incendios de colchones y prolongadas huelgas de hambre. El movimiento de los familiares alrededor de las cárceles fue incesante, se constituyeron comisiones de apoyo a prisioneros desplazados. En las facultades se desarrollaban todo tipo de acciones de solidaridad con los estudiantes presos, en las fábricas se concretaba el fondo obrero, en el que no sólo se aportaba de los salarios individuales, además se organizaban peñas y otras actividades sociales para recaudar fondos y cubrir así las necesidades de las familias de los detenidos.

Las luchas populares de aquel mes de mayo en Argentina, llevaban tácitamente lo acumulado en cientos de luchas habidas por los obreros, por los peones rurales, por los estudiantes, las luchas en las ciudades y en los montes; la bandera de la Revolución Cubana y el Ché estuvieron presentes en toda barricada, en toda concentración, en toda fogata. La aparición de organizaciones armadas revolucionarias, que se integraban como cualquier otro hijo del pueblo, junto a los sacerdotes del Tercer Mundo, engrosando las columnas movilizadas, llenaron de orgullo al pueblo e hicieron temblar a los poderosos.

El Cordobazo dejó una huella indeleble en la memoria colectiva, y enseñanzas que son referentes imprescindibles de futuro: la unidad obrero-estudiantil, la contundencia de la lucha, la fortaleza de los principios.
En el mes de mayo de 1969 en Argentina comenzó a perderse el miedo. El Cordobazo, el Rosariazo, el Porteñazo, el Tucumanazo, el Viborazo... engendraron a los hombres y mujeres que siguieron enfrentando a las dictaduras militares que se sucedieron. Las puebladas de entonces fueron señas de identidad de los 30.000 desaparecidos. Aquella explosión de rebeldía permanece inalterable en el combate por los sueños de libertad, justicia y dignidad.

Por todo aquello, con el ejemplo deBlanco, Bello, Cabral, Mena, Jáuregui, y todos los asesinados en aquel mes de mayo.

Con el ejemplo de Agustín Tosco y de todos los luchadores,

¡Hasta la victoria final, queridos compañeros!

(Nota enviada por PABLO KILBERG)

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