Colombia :: 13/12/2013
Viernes 13, ahora si la primavera colombiana
Hoy viernes 13 de diciembre, Bogota, la Capital del Estado, con gran parte del territorio nacional, serán escenarios de multitudinarias movilizaciones populares en favor de la paz y la democracia participativa y protagónica.
Es inevitable comparar tales eventos con las denominadas primaveras sociales ocurridas en los últimos años en varios lugares del planeta y en el contexto de una aguda crisis financiera iniciada en el 2008, con la caída de los gigantes bancarios norteamericanos.
España con los indignados; Portugal con los trabajadores; Grecia con las masas despojadas; Túnez con la rebelión anti dictatorial; Egipto con las alucinantes manifestaciones de la plaza Tahrir de la Liberación que derrumbó el régimen militar de Mubarak; las huelgas de los jóvenes brasileros contras las tarifas onerosas del transporte; y la acción de los Okupas en New York, son los momentos emblemáticos de esta insurrección global de la multitud contra el capitalismo y su falsa democracia liberal representativa.
Un poco mas allá en el tiempo es preciso recordar los levantamientos en Bolivia contra el neoliberalismo y el triunfo de Evo; la revolución ciudadana del Ecuador; la rebelión urbana de los piqueteros argentinos; la revolución popular bolivariana encabezada por Hugo Chávez; y la histórica oposición del PRD mexicano bajo el liderazgo de Cárdenas y López Obrador.
Colombia parecía inmune, ajena a esa carga de furia de las masas continentales. Pero, había una explicación, que no es otra que la feroz violencia de las clases dominantes contra el pueblo. Partidos de oposición exterminados, torturas, desapariciones, desplazamientos violentos de millones de campesinos, sindicalistas masacrados, corrupción, degradación ética de la "izquierda" del Polo, falsos positivos, cárcel para los críticos del poder, clientelismo, ventajismo para los gamonales del bipartidismo y manipulación mediática, merced al monopolio de las grandes cadenas radiales, periodísticas y televisivas.
No obstante, ese sistema de dominación dejó ver sus grietas, particularmente durante el largo periodo de gobierno del señor Uribe Velez, aliado incondicional de las fuerzas paramilitares que accedieron con su favor a puestos estratégicos del Estado.
La facción que conduce Santos percibió los riesgos fatales de la gubernatura fascista de Uribe y avanzó, con su gobierno, en un replanteamiento sustancial al asumir el tema del conflicto interno en la perspectiva de una solución mediante diálogos y negociaciones, que son los que se adelantan en La Habana desde hace ya mas de 30 meses.
Las conversaciones de paz entre el gobierno y las farc han creado un nuevo clima político propiciando el inicio de un nuevo ciclo histórico en Colombia.
Parte de esa nueva etapa son las formidables movilizaciones ocurridas en los últimos meses. Las de los universitarios de la Mane; las de los cafeteros/paperos/arroceros/lecheros/paneleros contra los Tratados de Libre comercio; las de los campesinos pobres por la reforma agraria y contra la violencia terrateniente y militarista; las de los camioneros; las de los mineros; las de los usuarios de la salud; y las de las clases medias indignadas contra la corrupción de los politiqueros santistas.
Bien puede afirmarse que todos estos sucesos populares han dado forma una primavera criolla, para utilizar los códigos que han estado en boga.
Por supuesto, las movilizaciones ocurridas durante la semana que corre, en Bogota, Barranquilla, Bucaramanga y otras ciudades contra el acto arbitrario del Procurador Alejandro Ordoñez que terminó con la destitución del Alcalde Gustavo Petro, no ocurren al margen del estallido social generalizado de los colombianos que viven en la pobreza y la exclusión.
La determinación que afectó a Gustavo Petro no es un simple formalismo jurídico disciplinario. Es, para decirlo de manera precisa, una violenta arremetida del núcleo más reaccionario de la clase dominante. El grupo de la oligarquía que gira alrededor de Uribe Velez está utilizando el poder y la personalidad del señor Ordoñez, un caracterizado militante de la caverna cristina retrograda, para liquidar cualquier escenario favorable a la democracia y la paz.
En el caso de Petro el objetivo es su programa progresista de gobierno por una Bogota Humana y su inclaudicable lucha contra las mafias de la corrupción que despojaron sin límite los presupuestos públicos de Bogota en los años recientes a nombre del Polo Democrático. A Petro no lo han dejado gobernar un solo día, enredándolo con revocatorias y procesos disciplinarios amañados como el que terminó con su destitución.
En el caso de la paz, el Procurador, la Procuraduria, fueron escogidos por Uribe Velez como las trincheras privilegiadas desde las que se dispara con artillería pesada para destruir el promisorio proceso de paz que se adelanta en La Habana.
Esos son los ingredientes políticos de la primavera colombiana que resaltaran en la potente movilización de mañana viernes 23 de diciembre.
Los manifestantes van por el Procurador Ordoñez y todo lo que el mismo simboliza. Mañana será un día histórico para toda la nación. Es el despertar de los explotados, de los excluidos, de los humillados. Es el alzamiento de la multitud rebelde que tiene como objetivo la destrucción del podrido Estado oligarquico y sus mediocres instituciones.
Las tomas multitudinarias de mañana no están indicando que hay nuevos sujetos sociales en Colombia dispuestos a conquistar los cambios con la presión de las masas en las calles, descartando el mecanismo viciado de los procesos electorales manipulados por el poder del dinero y la mentira de los medios masivos de comunicación.
La Haine







