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Estado español :: 04/04/2011

El Ministerio del Interior paró con dinero y prebendas los juicios de los GAL en Francia

La Haine / Agencias
Utilizaron a un ex confidente infiltrado en el anarquismo clandestino para evitar condenas a los implicados en el terrorismo de Estado.

Imagen: Foto del archivo policial franquista del confidente Jacinto Guerrero (losdelasierra.info)

Jacinto Ángel Guerrero Lucas, alto grado de la masonería francesa, espía y asesor del Ministerio del Interior en la etapa del Gobierno de Felipe González, era el encargado por el entonces secretario de Estado de Interior, Rafael Vera, de ralentizar y controlar los asuntos de los Grupos Antiterroristas de Liberación en Francia. Para llevar a cabo ese cometido, Guerrero Lucas repartió prebendas entre policías galos y obsequió con viajes y atenciones a los jueces y altos cargos franceses. Todos esos fastos fueron financiados por el Ministerio del Interior español.

Guerrero Lucas comenzó a colaborar con Interior en 1983, tras la primera acción oficial de los GAL: el secuestro y posterior desaparición de Lasa y Zabala. El agente guardó toda la correspondencia personal y oficial que mantuvo entre 1989 y 2004 con todos sus interlocutores: Ministerio del Interior, Presidencia del Gobierno y representantes del Partido Socialista. Comenzó a colaborar con Interior en 1983, tras la primera acción oficial de los GAL: el secuestro y posterior desaparición de Lasa y Zabala. Llegó a acumular un total de 60 cajas con material delicado y sensible sobre ETA, los mercenarios de los GAL, el secuestro de Publio Cordón, la remuneración de algunos policías galos y los viajes y regalos que recibieron magistrados franceses.

Entre las cartas de Guerrero Lucas también está la correspondencia que mantuvo con Felipe González durante los años que este fue presidente del Gobierno y con posterioridad. Esas cartas confirman que el ex presidente estaba puntualmente informado de todo lo concerniente a la lucha antiterrorista a través del agente de Interior. Esa correspondencia también se mantuvo tras los atentados del 11-M, según se deduce de una carta en la que Guerrero se ofrece a González y Alfredo Pérez Rubalcaba con "datos que considero de la máxima importancia para la Seguridad […] y que no he querido poner ahora en manos del poder saliente".

Un confidente infiltrado en el anarquismo

Sus ex compañeros de Defensa Interior, el grupo anarquista que se hizo responsable de aquel atentado, han señalado en reiteradas ocasiones a Guerrero Lucas como el confidente de la policía franquista que informó, falsamente, sobre la autoría del atentado y señaló a Granado y Delgado. La consecuencia de aquel chivatazo policial fue la muerte en agosto de 1963 de dos inocentes por medio del garrote vil.

Guerrero Lucas, que ya ha cumplido los 67 años, se define como anarquista, es primer grado de la masonería y durante muchos años se movió por las arenas movedizas de los servicios secretos y el mundillo de los colaboradores y confidentes que las policías francesa y española utilizaron durante la época franquista, la Transición y la democracia.

Pero aún existen posibilidades de que Guerrero Lucas, más conocidos por los alias de El Botijero, El Zapatone y El Peque, tenga que explicar su paso y actuaciones en Defensa Interior. Si la defensa de los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado decide presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional para recuperar la memoria histórica de los dos anarquistas, el colaborador de José Barrionuevo, ex ministro de Interior, y de Rafael Vera, ex secretario de Estado, podría declarar en ese proceso de revisión.

Las investigaciones histórico-periodísticas de Carlos Fonseca y Lala Goma permitieron en 1998 recuperar la memoria de los dos jóvenes anarquistas, acreditar y aclarar que ellos no fueron los autores de aquel atentado, señalar cuál fue el supuesto soplón que utilizó la policía franquista y permitir que Antonio Martín y Sergio Hernández revelaran que ellos fueron los que realmente colocaron las bombas en julio de 1963.

Fonseca, a través de su libro Garrote vil para dos inocentes. El caso Delgado-Granado (Editorial Temas de Hoy, 1998), llega hasta el jefe directo de los dos jóvenes anarquistas en el movimiento Defensa Interior, Octavio Alberola : « Hemos llegado a la convicción de que Guerrero Lucas era confidente de la Policía y que fue él quién provocó la caída y el asesinato de Delgado y Granado ».

Siempre lograba huir

Alberola también describe en la obra de Fonseca cómo se dieron cuenta de que Guerrero Lucas colaboraba con la policía : « En 1967 Guerrero Lucas, tras el Pleno de las Juventudes Libertarias en París, me dijo que estaba dispuesto a participar en acciones y que contara con él. Ese mismo año participó en el intento de secuestro del jefe militar norteamericano en España y fueron detenidos los compañeros Luis Edo y Alicia Mur, y él consiguió escapar ». Alberola, a través de la obra de Fonseca, también señala otros casos donde Guerrero Lucas, de forma sorprendente, nunca era detenido y caían sus compañeros : « En 1968 fui yo el detenido en Bélgica mientras preparábamos el secuestro del embajador español Alberto Ullastres, y de nuevo Guerrero Lucas logró huir sin ser detenido ».

Los miembros del grupo anarquista Defensa Interior sospechaban de la conducta de El Peque, apodo que le colocaron a Guerrero Lucas por su corta estatura, pero todavía tenían dudas. Fue en 1974 cuando Alberola descubrió cómo y para quién trabajaba su compañero : « Fui detenido de nuevo tras pasar varios días con él preparando otro secuestro. Fue entonces cuando me di cuenta que era un confidente y le denuncié públicamente. Desapareció sin dejar ni rastro y nunca más volvimos a saber de él ».

Otra de las aportaciones periodísticas sobre el caso corrió a cargo de Lala Goma en 1998. Su reportaje televisivo fue emitido en el canal Arte de Francia y Guerrero Lucas describe una serie de hechos ocurridos en 1963 que después el propio Alberola desmonta y demuestra que eran totalmente falsos.

El Peque desapareció para sus compañeros anarquistas a finales de 1974 y al cabo de los años reapareció casado con la hija de un prefecto francés, convertido en masón, en colaborador del comisario Julián Oter del Valle (finales de los 70) y en asesor de Rafael Vera, ex secretario de Estado de Interior.

Guerrero Lucas ha negado que él fuera el confidente de la policía franquista que propició la detención y posterior muerte de Granado y Delgado y asegura que todo es un montaje de un grupo de « despreciables plumíferos ».

’El Zapatone’, puente entre la juez Levert y Rafael Vera

Jacinto Angel Guerrero Lucas fue asesor en materia antiterrorista de Rafael Vera, ex secretario de Estado de Interior, desde 1983 hasta 1994. Este año, Vera abandonó Interior por la llegada del ministro Antonio Asunción.

Después, con el PP en el poder, Guerrero Lucas continuó colaborando con el Departamento hasta que, en 1999, el ministro Jaime Mayor Oreja logró desprenderse de él.

Guerrero Lucas, más conocido en los ámbitos policiales por El Zapatone, porque lleva plataformas en las suelas de sus zapatos que le hacen ser algo más alto de lo que es en realidad, ha descrito en alguna ocasión : « Conecté con Rafael Vera y con el ministro Barrionuevo en 1983. Me los encontré sin interlocutores, hechos polvos, francamente desarmados para la lucha política contra ETA ».

Los años más activos, informativamente hablando, de Guerrero Lucas en temas relacionados con ETA y como colaborador de Interior fueron los comprendidos entre 1983 y 1986. Ese periodo fue calificado periodísticamente como el de « los años del plomo » y coincidió con un momento de plena actividad de los GAL contra los terroristas de ETA.

El Zapatone, masón y con muy buenas relaciones con los anteriores gobiernos franceses, se ha jactado en varias ocasiones de ser el puente entre Laurence Levert, la juez francesa encargada de los temas antiterroristas, y su ex jefe Rafael Vera.

En junio de 1998, el informador y tertuliano Santiago Belloch, hermano del ex ministro de Justicia e Interior y actual alcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch, hizo una loa de Guerrero Lucas en una entrevista a la revista Tiempo y presentó al confidente policial como « El hombre del Ministerio del Interior que mantuvo las relaciones con Francia ».

 

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